Quizá no era quien pensabas,
quizá no fueras quien sé,
mas aunque la vida cambia
te quise, quiero y querré
parte de mis desatinos
y alegrías y traspiés,
pues ni uno solo ha faltado
en los tuyos que no esté;
haya horizontes por medio,
dudas, celos o desdén,
sea llanto, sea dicha,
te llevo al pecho cosida,
nombre bordado en satén.
Desterrar parece un juego,
¡qué alborozo! ¡qué respiro!,
cualquier paso es mundo nuevo,
cada calle es un destino,
pero erra el que, aterido,
te huye, fuego, al quemarse,
cuando el que es paciente sabe
que le salvarás del frío.
J.A. López-Cañete Cardona
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