Asomábase al brocal de sus sentidos aquel joven,
destilándose emoción por sus pupilas,
para hallar en la penumbra más esquiva
los destellos de color que vio esa noche.
Titilante conexión de hielo y cobre,
en sus sueños se formaba aquella aurora,
una falda de vestido hecha con flores
abrazada a las caderas de esa joven, tan hermosa.
Dilatóse su ademán mental entonces,
estirando su recuerdo como un brazo
que alcanzaba al Universo en sus rincones,
le traía a aquella moza a su regazo.
Descansaban sus cabezas sobre el lecho de aquel prado
y su mirada en la estrellada techumbre
de recuerdos que no hablaban del ocaso,
sí del gozo, sí del mar, de su perfume.
J.Á. López-Cañete
destilándose emoción por sus pupilas,
para hallar en la penumbra más esquiva
los destellos de color que vio esa noche.
Titilante conexión de hielo y cobre,
en sus sueños se formaba aquella aurora,
una falda de vestido hecha con flores
abrazada a las caderas de esa joven, tan hermosa.
Dilatóse su ademán mental entonces,
estirando su recuerdo como un brazo
que alcanzaba al Universo en sus rincones,
le traía a aquella moza a su regazo.
Descansaban sus cabezas sobre el lecho de aquel prado
y su mirada en la estrellada techumbre
de recuerdos que no hablaban del ocaso,
sí del gozo, sí del mar, de su perfume.
J.Á. López-Cañete
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