9.10.17

Una luz es solo antorcha
si atraviesa oscuridad,
como la estrella a la noche,
la farola a la ciudad,
como el sudor a la piel
en un pasional derroche;
al reto la voluntad,
el trabajo a lo mediocre,
libertad a quien no responde,
o el valor la soledad

26.9.17


Sea donde repose esta noche un mullido manto bajo el árbol engalanado con su gargantilla celta de fábulas y esmeraldas, susurrante de cantos hermosos, efímeros, algunos misteriosos al filo de lo inescrutable, dueños de la verdad absoluta que es su ausencia categórica, a la que abandonarse en una diáspora de intenciones olvidadas, en desuso para entregarse a un presente sencillo, puro. El aire perfumado por el aroma de las flores excitadas por la primavera y el verdor fresco y prístino del rocío que inunda hasta cada rincón de los pulmones en profundas bocanadas de redención y gozo químico excelso. El alma y la piel arrulladas por las caricias del sol como las de una amante concebida en las honduras del anhelo que solo la psique logra y se atreve definir, como la mano dejada libre ante un lienzo y óleo bajo el efecto de los vahos iridiscentes del recuerdo de un tiempo mejor que no existió jamás, salvo en descargas de dopamina en el fórnix durante el fornicio entre la vulgaridad y la imaginación más tierna y pasional al contemplar la lluvia un día de verano. La esperanza reconstituyente del oblivio y el trino de los polluelos recién nacidos, símbolo de la inocencia en paz y en conjunción con nuestras raíces más arcanas. Todo un mismo ente, en ese altar regio y majestuoso del reposo analgésico y  del espíritu que son el regalo de los sueños

15.2.15


Febril el gesto que sumerge en la dicha
al que hoy sangra el papel con sus palabras,
cuando los juncos de tus manos flagran
los centímetros de la piel que acaricias;

polen es tu calor, ardor, la simiente
que mana de tus labios de mariposa,
sea tu alma el estambre, yo la prosa,
tú poetisa en cada aleteo naciente;

asiento en soledad con cada recuerdo,
infusión de color, fogón vespertino
donde se cuece la noche desvelada,

insomnio onírico, aria sin dueño,
asciendo al más etéreo, terso infinito
con la gentileza de tu tez perlada.


                                                   José Á. López-Cañete Cardona

5.1.15

En la mirada extraña

Un angosto pasadizo
es del ansia el desperezo
de un alma que, solitaria,
busca en la mirada extraña
el recíproco consuelo.

Quizá bello en su amargura
es ahora su rostro inquieto,
que una intriga esconde, guarda,
impertérrito su anhelo.

El diagnóstico certero
de alma trémula no es fácil,
puesto que siempre el poeta
tiende a hacer el verso grácil
en su cadencia risueña,
sea cierto lo que ha visto
o solamente saeta
de lo que vio como quiso.


                                José Ángel López-Cañete Cardona