2.4.13

Mardi matin

Lóbrega quietud matutina
que por piel un denso pelaje de humo lleva,
la mañana de Martes
se me hace enfurecida,
sus grises nubes, ceñudas,
que amordazan
a las montañas del horizonte.

Parece aguardar
al primer bostezo de la ciudad,
aún dormida,
sobre ella cernirse sin piedad,
con sus infinitos improperios
contenidos en minúsculas, 
perfectas parcelas de agua,
inocentes, letales,
como la ausencia de tus palabras.

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