Dos oficios
Si es minero el que, paciente,
con furor y ahínco excava
de la Tierra su gran piel,
en pos de pura esmeralda,
sepulturero se llama
quien le devuelve la vez
compensándola con almas.
Llámame entonces minero
de tu corazón, tu ser,
si se vuelven mis anhelos
sacar del panal la miel
que es cariño de tu cuerpo.
Pues, ¿por qué sepulturero?
Porque entierro en mis adentros,
para nosotros, no más,
lo sentido en cada encuentro,
dulce vino de tu piel, viñedo:
mi tesoro, que es tu amar.
J.Á. López-Cañete
Si es minero el que, paciente,
con furor y ahínco excava
de la Tierra su gran piel,
en pos de pura esmeralda,
sepulturero se llama
quien le devuelve la vez
compensándola con almas.
Llámame entonces minero
de tu corazón, tu ser,
si se vuelven mis anhelos
sacar del panal la miel
que es cariño de tu cuerpo.
Pues, ¿por qué sepulturero?
Porque entierro en mis adentros,
para nosotros, no más,
lo sentido en cada encuentro,
dulce vino de tu piel, viñedo:
mi tesoro, que es tu amar.
J.Á. López-Cañete
No hay comentarios:
Publicar un comentario