De sal un beso
Al derramarse en mis pupilas
Al derramarse en mis pupilas
una nota desde las
tuyas,
libo las gotas de
tu pena líquida,
que sean de tu
tristeza la fuga.
Que tus lágrimas
sanen las llagas,
que se deshaga ese
nudo de tu cuerpo,
sollózame hasta
dormir,
con tu alma
acurrucada
acompasando sus
suspiros
al murmullo de mi
pecho.
Rodean mi corazón
espinos
cuando escucha tu
congoja,
lo sangran cuando
respiro,
de cicatrices lo
adornan.
Una canción
silenciosa,
aliviado tu
tormento,
suena en nuestra
habitación
y nos arropa.
Al extinguirse tu
lamento,
veo en la orilla
de tu boca
labios pálidos y
tiernos,
con una sonrisa
rota
en la que poso los
míos,
y se exprimen con
ternura
esos fresones al
sentirlos,
tuyos dulces, para
mí de sal un beso.
Tu cabello
diáfano,
de tus ojos el
velo,
custodian los
párpados
que proyectan
sueños.
Duerme ahora
surcando las olas
de placer que da
el olvido,
mientras la
guitarra del cariño
sus notas de alivio toca.
J.Á. López-Cañete
J.Á. López-Cañete
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