16.12.12

De sal un beso

De sal un beso
 
                Al derramarse en mis pupilas
una nota desde las tuyas,
libo las gotas de tu pena líquida,
que sean de tu tristeza la fuga.

Que tus lágrimas sanen las llagas,
que se deshaga ese nudo de tu cuerpo,
sollózame hasta dormir,
con tu alma acurrucada
acompasando sus suspiros
al murmullo de mi pecho.

Rodean mi corazón espinos
cuando escucha tu congoja,
lo sangran cuando respiro,
de cicatrices lo adornan.

Una canción silenciosa,
aliviado tu tormento,
suena en nuestra habitación
y nos arropa.

Al extinguirse tu lamento,
veo en la orilla de tu boca
labios pálidos y tiernos,
con una sonrisa rota
en la que poso los míos,
y se exprimen con ternura
esos fresones al sentirlos,
tuyos dulces, para mí de sal un beso.

Tu cabello diáfano,
de tus ojos el velo,
custodian los párpados
que proyectan sueños.

Duerme ahora surcando las olas
de placer que da el olvido,
mientras la guitarra del cariño
sus notas de alivio toca.

                                                       J.Á. López-Cañete 

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